Vivimos en un mundo donde una simple caída de sistema puede significar millones en pérdidas, interrupciones en la operación y daño irreparable a la reputación de una empresa. Ciberataques, fallos eléctricos, errores humanos o desastres naturales pueden poner en jaque la continuidad de cualquier organización. Frente a este panorama, contar con un DRP (Disaster Recovery Plan) bien diseñado ya no es opcional, sino una necesidad estratégica. Un DRP no solo define cómo recuperar los sistemas y la información tras una interrupción, sino que establece las medidas de protección necesarias para minimizar el impacto desde el primer momento.
¿Qué es un DRP y por qué es crítico?
Un DRP en tecnología (Disaster Recovery Plan) es un conjunto de procesos, herramientas y políticas orientadas a recuperar la operatividad de los sistemas críticos después de un incidente. A diferencia del BCP (Business Continuity Plan), que contempla la continuidad del negocio en su conjunto, el DRP se enfoca específicamente en el restablecimiento de infraestructura tecnológica.
El DRP cubre aspectos como la recuperación de servidores, bases de datos, aplicaciones y redes, definiendo prioridades (RTO y RPO), responsables y procedimientos claros para actuar rápidamente ante una contingencia. En el contexto actual, donde los datos y la disponibilidad son activos vitales, no tener un DRP es caminar sobre una cuerda floja sin red de seguridad.
Hardening: proteger antes de recuperar
Tan importante como saber cómo recuperar los sistemas es asegurarse de que estos sean lo suficientemente robustos para resistir ataques o fallos. Aquí entra en juego el concepto de Hardening, que consiste en reducir la superficie de vulnerabilidad de los sistemas eliminando configuraciones innecesarias, deshabilitando servicios no requeridos y aplicando políticas de seguridad avanzadas.
Un DRP debe ir de la mano con una estrategia de hardening, ya que no se trata solo de reponer lo que se pierde, sino de prevenir incidentes antes de que ocurran. Esta combinación refuerza la seguridad informática y aporta resiliencia a largo plazo.
DRP y ciberseguridad: una dupla inseparable
La creciente ola de ciberataques ha vuelto imperativo considerar la ciberseguridad como parte central de cualquier DRP. Ataques como ransomware, phishing o DDoS
no solo buscan robar información, sino paralizar las operaciones, y su recuperación puede ser costosa y compleja si no existe un plan previo.
Un DRP de ciberseguridad contempla escenarios específicos de ataques informáticos, incluyendo cómo aislar el incidente, activar respaldos, notificar a los equipos involucrados y restablecer los sistemas sin reinfectarlos. Esta preparación es vital para garantizar la continuidad del negocio, minimizar el tiempo de inactividad y proteger la integridad de la información.
Aplicaciones del DRP en TI
El DRP en TI no se limita a grandes corporativos. Toda organización que dependa de sistemas digitales necesita un plan de recuperación. Esto incluye desde el DRP informática, que abarca escritorios virtuales, bases de datos y plataformas colaborativas, hasta el DRP tecnología que considera entornos híbridos, aplicaciones SaaS y conectividad con proveedores.
A su vez, el DCP (Data Continuity Plan) puede integrarse dentro del DRP general para asegurar la disponibilidad de datos críticos en tiempo real, incluso durante una contingencia.
Un Disaster Recovery Plan es la diferencia entre una interrupción controlada y un desastre prolongado. Integrar medidas de hardening, prever ataques con un enfoque de ciberseguridad y asegurar la continuidad del negocio son prácticas que toda organización debe adoptar de forma urgente.
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