En muchas organizaciones el Disaster Recovery Plan (DRP) existe… en teoría. Es ese documento que vive en un PDF muy formal, que se actualiza “cuando hay auditoría” y que casi nadie revisa hasta que ya hay humo (a veces metafórico, a veces literal).
Diciembre, con todo su aire de cierre y corte de caja, es el momento ideal para hacerle al DRP lo que toda buena empresa tradicional hace con sus finanzas: revisar, validar, ajustar y dejar listo el terreno para el siguiente año. No se trata solo de “pasar la auditoría”, sino de asegurarte de que, ante el próximo incidente, la organización pueda seguir operando.
Este checklist de fin de año está pensado justo para eso: poner en orden tu disaster recovery plan, alinearlo a la realidad actual de tu TI (incluida tu plataforma híbrida y tu infraestructura cloud) y dejar claro qué debes mejorar en 2026.
¿Por qué tu DRP necesita un cierre de año formal?
El DRP no es un documento estático. Durante el año cambian:
- Aplicaciones críticas.
- Procesos de negocio.
- Proveedores de TI.
- Arquitectura tecnológica (más nube, más servicios gestionados, más integración).
Si tu plan de recuperación ante desastres TI no refleja esos cambios, en la práctica estás confiando en un mapa viejo para una ciudad nueva. Un cierre de año formal te ayuda a:
- Confirmar que tus escenarios de recuperación siguen siendo válidos.
- Alinear los objetivos de continuidad con las prioridades actuales del negocio.
- Detectar huecos en la cobertura de tu continuidad de negocio.
- Documentar correctamente lo que ya cambió en tu plataforma híbrida.
Los básicos de un Disaster Recovery Plan actualizado
Antes del checklist, vale la pena recordar qué debería incluir un Disaster Recovery Plan en buen estado de salud:
- Alcance claro: qué procesos, aplicaciones, sitios y servicios cubre.
- RTO y RPO definidos: cuánto tiempo puedes estar caído (RTO) y cuánta pérdida de datos es tolerable (RPO).
- Inventario de sistemas y dependencias: on premise, nube, terceros.
- Arquitectura de recuperación: sitios alternos, replicación, respaldos, conectividad.
- Procedimientos paso a paso: para declarar desastre, recuperar servicios y volver a la operación normal.
- Roles y responsabilidades: quién decide, quién ejecuta, quién comunica.
- Plan de comunicación: hacia negocio, clientes, proveedores y reguladores si aplica.
Con esto en mente, ahora sí, vamos al checklist de fin de año.
Checklist de fin de año para tu DRP: 10 puntos clave
1. Validar si el negocio cambió (y tu DRP no)
En 12 meses pueden aparecer nuevas líneas de negocio, aplicaciones, fusiones, servicios a clientes, etc. Pregunta:
- ¿Tu DRP contempla los servicios que hoy son más críticos?
- ¿Incluye las aplicaciones que se incorporaron en el último año?
- ¿Se actualizó con las nuevas dependencias de tu infraestructura cloud o de tu plataforma híbrida?
Si la respuesta es “no estoy seguro”, ya tienes el primer pendiente de tu lista.
2. Revisar RTO y RPO: ¿siguen alineados a la realidad?
Los RTO (Recovery Time Objective) y RPO (Recovery Point Objective) suelen definirse una vez y luego quedarse ahí, como si nada cambiara. Pero el negocio sí cambia:
- Servicios que antes podían estar caídos horas, hoy necesitan minutos.
- Aplicaciones que antes eran de “apoyo” ahora son núcleo del servicio al cliente.
En tu evaluación de riesgos TI de fin de año, verifica:
- Si los RTO/RPO siguen siendo aceptables para el negocio.
- Si la arquitectura de recuperación actual realmente puede cumplirlos.
- Si hay brechas entre lo que negocio cree que tiene y lo que TI realmente puede ofrecer.
3. Actualizar el inventario de aplicaciones, datos y dependencias
Tu recuperación ante desastres TI es tan fuerte como su eslabón más débil. Necesitas un inventario actualizado de:
- Aplicaciones críticas, importantes y de soporte.
- Bases de datos asociadas y flujos de información.
- Dependencias externas: APIs, servicios de terceros, SaaS.
- Dónde vive cada cosa: data center propio, infraestructura cloud, entornos híbridos.
Si en 2025 moviste cargas a la nube, cambiaste proveedores o agregaste servicios SaaS, tu DRP debe reflejarlo.
4. Verificar respaldos: no solo que existan, sino que funcionen
El clásico: “sí hay respaldo… pero nunca lo hemos restaurado”. En el cierre de año, revisa:
- Frecuencia de respaldos vs criticidad del sistema.
- Medios y ubicaciones de los respaldos (on premise, cloud, región alterna).
- Resultados de pruebas de restauración hechas en 2025:
- ¿Se pudieron recuperar los datos?
- ¿En cuánto tiempo?
- ¿Se cumplieron RTO y RPO?
La tradición manda: confiar en lo que ya probaste, no en lo que solo está “documentado”.
5. Evaluar la arquitectura de recuperación en plataforma híbrida
Hoy, la recuperación rara vez es “todo en un solo data center”. Lo más común es un modelo combinado:
- Servicios on premise.
- Cargas en IaaS o PaaS.
- Aplicaciones en SaaS.
Tu checklist de plataforma híbrida debería incluir:
- ¿Qué se recupera dónde? (sitio alterno, otra región de nube, otro proveedor).
- ¿Cómo se garantiza la conectividad en modo desastre?
- ¿La configuración de seguridad en modo DR está alineada a producción?
Si hay dudas, toca ajustar la arquitectura o, mínimo, documentar los huecos para atacarlos en 2026.
6. Revisar y afinar procedimientos paso a paso
Ante un incidente real, nadie se va a poner a filosofar: se sigue un procedimiento. Por eso, tus runbooks deben estar:
- Actualizados con comandos, pantallas, flujos y responsables actuales.
- Redactados de forma clara y operativa (no solo en lenguaje “de política”).
- Verificados por quienes realmente ejecutarían la recuperación.
Este punto es muy tradicional: como un manual de operación bien hecho… solo que aplicado al contexto de la recuperación ante desastres TI.
7. Actualizar contactos clave, cadena de mando y proveedores
La mitad del DRP son personas. En el cierre de año:
- Actualiza la lista de responsables de TI, continuidad y negocio.
- Verifica datos de contacto: teléfonos móviles, correos personales si aplica, contactos de guardia.
- Revisa contratos y contactos críticos de:
- Proveedores de nube.
- Telecomunicaciones.
- Data centers externos.
- Servicios gestionados.
Un DRP con nombres de gente que ya no trabaja en la empresa es casi tan útil como no tener plan.
8. Analizar pruebas de DRP realizadas en 2025
Si hiciste pruebas de tu DRP durante el año, diciembre es el momento de verlas en conjunto:
- ¿Qué tipo de pruebas se hicieron? (de escritorio, técnicas, simuladas con negocio).
- ¿Qué salió bien y qué salió mal?
- ¿Qué hallazgos se corrigieron… y cuáles no?
De este análisis deberían salir mejoras concretas para el próximo ciclo de pruebas y para tu programa de análisis de riesgos TI.
9. Incorporar riesgos emergentes: ciberataques, ransomware y fallas de nube
Muchos DRP se diseñaron pensando solo en “se cayó el data center”. Hoy debes considerar:
- Ciberataques que cifran datos o interrumpen servicios.
- Riesgos específicos de SaaS: caída del proveedor, problemas de acceso, errores de configuración.
- Dependencias de servicios externos que no controlas.
Tu evaluación de riesgos TI de fin de año debe preguntarse:
- ¿Qué escenarios nuevos se hicieron visibles en 2025?
- ¿Cómo afectaron a otras empresas de tu industria?
- ¿Tu DRP contempla esas situaciones o solo “los clásicos”?
10. Definir el plan de mejora del DRP para 2026
Un buen checklist de fin de año no termina en “acta de reunión”; termina en un plan. Para 2026, define:
- 2–3 mejoras de corto plazo (quick wins) en tu disaster recovery plan.
- Pruebas específicas que quieres realizar (con fechas tentativas).
- Ajustes necesarios en arquitectura de recuperación y plataforma híbrida.
- Necesidades de presupuesto asociadas (licencias, servicios gestionados, consultoría).
Mientras más aterrizado el plan, más fácil será defenderlo frente a dirección y finanzas.
DRP y continuidad de negocio: que no caminen separados
El DRP por sí solo no resuelve todo. Debe estar alineado a un esquema de continuidad de negocio más amplio:
- ¿Qué procesos se siguen si se activa el DRP?
- ¿Cómo se prioriza qué se recupera primero?
- ¿Qué funciones del negocio operan en modo manual o degradado?
Si en tu organización continuidad y DRP van por caminos separados, diciembre es buen momento para acercarlos. Tradicionalmente, las crisis se manejan mejor cuando todos trabajan con el mismo guion.
Conclusión: un DRP vivo, no un documento de archivo
Tener un Disaster Recovery Plan actualizado es una de las formas más clásicas —y más efectivas— de cuidar la continuidad del negocio: planear antes de que pase algo, documentar, probar, corregir y volver a probar.
El cierre de año es la oportunidad perfecta para darle mantenimiento mayor a tu DRP: revisar tus supuestos, validar tu capacidad real de recuperación, incorporar tu infraestructura cloud y tu plataforma híbrida, y dejar listo un plan de mejora para 2026.
Si quieres que tu DRP deje de ser “el documento que se enseña en auditoría” y se convierta en una herramienta real de gestión de riesgo, Pulse by Scanda puede acompañarte. Podemos ayudarte a:
- Evaluar la madurez de tu recuperación ante desastres TI.
- Integrar tu DRP con tu programa de evaluación de riesgos TI y continuidad de negocio.
- Diseñar o ajustar tu arquitectura de recuperación en entornos on premise, cloud y plataforma híbrida.
- Planear y ejecutar pruebas de DRP que realmente generen lecciones accionables.
La idea no es vivir con miedo al siguiente incidente, sino trabajar con la tranquilidad de que, cuando ocurra, tendrás un plan probado y un equipo listo para ejecutarlo.















