Migrar a la nube ya no es una tendencia, es una realidad para empresas que buscan agilidad, ahorro y resiliencia. Sin embargo, el éxito de una migración no está en la velocidad, sino en la estrategia.
Una buena migración comienza con preguntas clave: ¿Qué sistemas migrar primero? ¿Cómo asegurar la continuidad? ¿Qué riesgos técnicos y de seguridad existen? ¿Qué costos se optimizan?
El proceso ideal incluye:
· Evaluación de madurez y necesidades: no todo debe migrarse de inmediato. Hay que entender dependencias, niveles de criticidad y beneficios potenciales.
· Definición de arquitectura: elegir entre nube pública, híbrida o multicloud según el modelo de operación.
· Migración técnica escalonada: mediante herramientas automatizadas, pilotos y pruebas de rendimiento.
· Optimización post-migración: revisiones de consumo, costos, licenciamiento y rendimiento.
Además, la migración debe incorporar seguridad desde el inicio: cifrado, control de accesos, políticas de respaldo, cumplimiento normativo y monitoreo continuo.
Pulse guía a las organizaciones en todo el proceso, desde la planeación hasta la operación en la nube, garantizando seguridad, eficiencia y una base sólida para innovar a futuro.















